QUÈ ÉS EL RECÀRREC DE PRESTACIONS?

Quan un treballador pateix un accident de treball ocasionat com a conseqüència d’una falta en les mesures de prevenció de riscos laborals, l’empresa estarà obligada a abonar un recàrrec de les prestacions a les quals té dret el treballador per part de la Seguretat Social.

L’empresa és qui té l’obligació d’abonar una quantia que suposa entre un 30% a un 50% més de la prestació de la SS.SS a la qual té dret el treballador, segons la gravetat en la infracció de l’empresa.

El recàrrec de prestacions consisteix en l’increment entre el 30% al 50%, segons la gravetat de la infracció de les prestacions de la Seguretat Social, bé siguin aquestes pensions o indemnitzacions a tant alçat.

Al llarg de la història del recàrrec s’ha discutit si té caràcter sancionador o indemnitzatori. El Consell d’Estat, l’any 1992, ho qualifica en el seu dictamen per a l’avantprojecte de Llei de Prevenció de Riscos Laborals, com indemnitzatori i així ho recull la Llei en el seu article 42.

L’actual Art. 164, manté la prohibició de transmetre-ho, del text refós de l’any 1974 de compensar-ho o assegurar-ho i que l’únic responsable és l’empresari infractor.
No obstant, la Jurisprudència ha vingut adaptant el precepte a la realitat social, especialment, a la vista que en la majoria dels casos el treballador no cobrava l’import per insolvència de l’empresa, per això sorgeix la solidaritat de l’empresari principal amb el subcontractista, el concepte d’infracció genèrica de les mesures de seguretat o transmetre-la en els casos de venda de l’empresa.

L’assegurament sorgeix com a conseqüència d’un vot particular en una Sentència del Tribunal Suprem al març de 2015, així com les opinions favorables a l’assegurament, atès que l’aspecte sancionador del recàrrec es compleix amb la imposició d’una sanció econòmica o multa per la infracció de mesures de seguretat, i el recàrrec de prestacions compleix la seva funció amb el caràcter indemnitzatori.

Tribunal Supremo Sala 4ª, S 23-3-2015, rec. 2057/2014:

“Sexta. Sobre la prohibición de asegurar el recargo.

Un sector doctrinal mantiene que a partir de la vigencia de la Ley 31/1995 (EDL 1995/16211) ha quedado derogada, tácitamente, la prohibición de aseguramiento del recargo que nos ocupa. Esta doctrina parece correcta habida cuenta que el artículo 15-5 de la citada Ley autoriza a “concertar operaciones de seguro que tengan por fin garantizar como ámbito de cobertura la previsión de riesgos derivados del trabajo”, siendo de destacar que ni en ese precepto, ni en el 42 se excluye la posibilidad de asegurar la responsabilidad derivada del recargo, sino todo lo contrario, pues en el Anteproyecto de Ley esa prohibición se incluyó en el art. 42-6, precepto que se aprobó con la supresión de su nº 6, esto es la prohibición de asegurar el recargo. Esa decisión seguramente se debió a que en el número 3 del citado artículo el recargo se considera indemnización, pues declara la compatibilidad de las sanciones administrativas “con las indemnizaciones (por los daños y perjuicios causados y) de recargo de prestaciones…” (el paréntesis no consta en el texto legal). Y es que en definitiva nada impide el aseguramiento del recargo, máxime cuando la responsabilidad en orden a su pago se objetiva y la normativa de seguros permite asegurar las responsabilidades civiles derivadas de actos negligentes ( artículos 1, 19 y 76 y siguientes de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, y demás concordantes de las normas que regulan el seguro obligatorio para el uso de vehículos de motor (R.D.L. 8/2004 (EDL 2004/152153)) y de responsabilidad civil del cazador (R.D. 63/1994 (EDL 1994/14619)), sin que se pueda olvidar lo antes dicho sobre que el recargo tiene naturaleza indemnizatoria y no sancionadora. Se dirá que con ello se priva al recargo de su carácter de medida preventiva y disuasoria, pero lo cierto es que la posibilidad de asegurar la responsabilidad derivada del recargo cubre dos objetivos: garantizar el cobro de las cantidades en que consiste el recargo e incentivar la adopción de medidas de seguridad con el fin de pagar menores primas de seguro y de encontrar compañías dispuestas a asegurar el riesgo, lo que no será fácil a la empresa que tenga un elevado porcentaje de siniestros. Además, las funciones preventivas pueden y deben obtenerse de forma más eficaz estableciendo sanciones penales y administrativas y no indemnizaciones reparadoras de los daños causados que no se reconocen, aunque haya una infracción, si no se causan lesiones motivadoras del reconocimiento de prestaciones del sistema de Seguridad Social.”

(…)

Como se ha apuntado en el cuerpo de este voto particular, caso de entrarse a conocer de la naturaleza del recargo, lo que no era necesario, debió considerarse el mismo, dada su función reparadora y preventiva como una manifestación de lo que en el derecho civil se llama cláusula penal y reparadora de los perjuicios causados por un incumplimiento contractual que es establecida por la Ley en definitiva una indemnización, cual propuso el ponente, pero con independencia de su denominación debió considerarse que el recargo tiene carácter indemnizatorio y que, dada esa naturaleza, cabía su aseguramiento.

Joan Lladó Chimenis
Advocat